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Desde siempre fue un excelente caballo de
silla, sumamente inteligente y dócil. Hay que recalcar la
docilidad ya que su cabeza erguida, ollares dilatados, ojos
brillantes y paso altivo ofrecen una imagen temperamental. Su
mansedumbre y disponibilidad simplifican la tarea de la doma, ya
que se hace a un lado el brutal uso del fuete o cuarta y se
evitan los rudos jalones de rienda que al activar el freno
lastiman lamentablemente el hocico de la bestia. Para el
caballo árabe ser montado es natural y es desde el primer día
una amistad creciente y duradera.
Todas las cualidades genéticas altamente
transmisibles, han tenido una notable influencia en todas las
demás razas hasta hoy conocidas. Además han sido la base del
Pura Sangre Ingles, Percherones, Anglo Normandos, Cuarto de
Milla, Morgan, Lipizzanos entre otros. Por ello al árabe se le
llama el padre de todas las razas, ya que es la única raza
auténticamente pura, sin cruzamientos. Algunas de las razas que
se formaron son más veloces, más grandes, saltan más alto, pero
ninguna posee su belleza, carácter, ni su estampa o distinción
inigualable.
Llama enormemente la atención su belleza, armonía y el
equilibrio de sus formas. Los machos tienen una alzada promedio
de 1.49 - 1.52 mts. y las yeguas 1.49 -1.50 mts., aunque
actualmente existe la tendencia de buscar animales de mayor
alzada, sin por ello alejarse de los estándares de la raza.
Su cabeza es corta de frente ancha y
perfil cóncavo, inmediatamente por debajo de los ojos. Éstos son
grandes, oscuros y expresivos. Sus orejas son finas y cortas,
terminando en punta hacia dentro, como media lunas. Su cuello es
largo, flexible y elástico. De lomo amplio y ancho, ideal para
la montura. La cola la lleva bien erguida - en alto en todo
momento y su porte es importante, como la forma de llevar la
cabeza en alto, siendo éstas características innegables de la
raza árabe. El cuerpo tiene costillas ampliamente arqueadas,
tienen 17 pares a diferencia de las otras razas. Patas y manos
son firmes, con tendones visibles, secos por tener un subcutáneo
sumamente delgado. Los cascos son muy duros. Su piel es
sumamente fina y suave. Los colores son, tordillo, alazán y la
gama de los retintos.
La acción del árabe es de paso elástico,
casi felino. El trote con una acción especial por la forma de
sacar las manos. El galope es suave y veloz, con una notable
libertad de movimientos. Todo esto contribuye a su porte
soberbio y distinguido.
Es un caballo versátil por excelencia, ya
no es utilizado para la guerra, pero su velocidad es proverbial
en los hipódromos, su resistencia inigualable en competencias de
20-100 millas, cabalgatas de paseo, trabajos de campo,
mejoramientos de otras razas, o simplemente para disfrutarlo en
el jardín o granja. F
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